Primaria
Existen dos tipos de virtud: la de discernimiento y la del carácter. La virtud de discernimiento nace de la educación y crece gracias a ella, por eso requiere experiencia y tiempo. En cuanto a la virtud del carácter, ella nace de la costumbre de hacer el bien siempre.
Ética Nicomaquea, Aristóteles.
Estimados Padres de Familia.
Les escribo estas líneas para darles la bienvenida a nuestra institución, pero también para compartir con ustedes algunas reflexiones sobre nuestra labor como comunidad educativa.
Empiezo por agradecer la confianza que han depositado en nuestra institución, y por extensión en todos y cada uno de los que laboramos aquí. Encontramos en ese acto de confianza una motivación para nuestra labor diaria. Tienen nuestra experiencia y tiempo a su disposición.
De igual forma, comparto con ustedes y toda la comunidad educativa de María de la Encarnación, un sueño, que no por ser tal deja de tener un sustento en nuestra realidad: formar niños y niñas libres y autónomos, respetuosos de las personas sin distinciones de ningún tipo; cumplidores de sus deberes y defensores de sus derechos; que asumen con responsabilidad las consecuencias de sus actos; y que juzgan todo a la luz de la fe, para encontrar en ella el camino, la verdad y la vida plena.
¿Pueden nuestros hijos alcanzar todo ello? Sí, en la medida en que trabajemos juntos para el desarrollo sus capacidades. Nosotros tenemos la esperanza de que así sea. ¿Cuál es la razón de nuestra esperanza? pues la certeza de que cada uno de sus hijos, nuestros alumnos, es un proyecto de excelencia, y como tal tienen todo el potencial para alcanzarla. Esa es otra de nuestras motivaciones y sustento de nuestra práctica docente.
Pero en esta labor no estamos solos. Educar integralmente a un niño, es un proyecto y una responsabilidad compartida, donde cada uno asume el rol que corresponde. Nosotros promovemos la práctica de valores, que compartimos con ustedes; además, elaboramos los procesos y planeamos actividades significativas para sus niños. Ustedes desde casa afirman esos valores y los refuerzan con el ejemplo, nos plantean retos y nos ayudan también a encontrar respuestas a sus necesidades, y las de sus hijos.
Y así en ese dialogo, vamos caminando y creciendo juntos, como una comunidad que educa y es cristiana; descubriendo en ese andar lo mejor que cada uno puede aportar al otro, recordando además que «Hay mayor felicidad en dar que en recibir» (Hch.20, 35)
MARCO ANTONIO SACHÚN CASTILLO
Sub Director del Nivel Primario











